Sé perfectamente lo que sientes en este momento. Te has preparado durante meses para tu cirugía, has seguido todas las indicaciones y, de repente, notas una zona inflamada que se siente “fofa” o escuchas un pequeño sonido de líquido al presionarla. El susto es inmediato: “¿Se me infectó la cirugía?”, “¿Se dañó mi resultado?”, “¿Por qué tengo líquido después de mi cirugía?”.
Antes de que entres en pánico, quiero decirte algo que siempre les repito a mis pacientes en mi consultorio en Bogotá: tener un seroma no significa que tu cirugía haya fracasado. Como cirujana plástica con años de trayectoria en cirugía secundaria y reconstructiva, he manejado cientos de estos casos.
El seroma postoperatorio es una respuesta de tu cuerpo y, aunque requiere atención, tiene una solución clara si se maneja a tiempo y con manos expertas.
Para entender el tratamiento, primero debemos entender qué está pasando bajo tu piel. Un seroma es una acumulación de suero y linfa (líquido transparente o amarillento) en un espacio que ha quedado “vacío” después de retirar tejido, como sucede en una lipectomía, una mamoplastia o una liposucción.
Cuando realizamos cirugías donde se separa la piel del músculo o se retira grasa y tejido sobrante, se crean lo que en medicina llamamos “espacios muertos”. Aunque usamos fajas y drenajes, a veces el cuerpo produce más líquido del que puede reabsorber por sí solo. Es, básicamente, el sistema de defensa de tu organismo tratando de llenar ese espacio vacío.En mi práctica de cirugía plástica secundaria, veo con frecuencia pacientes que vienen de otros centros preocupados porque su seroma no desaparece. Esto sucede porque el cuerpo generó una cápsula alrededor del líquido. Pero no te preocupes, aquí te explicaré cómo lo resolvemos.
No todo lo que se inflama es un seroma, pero hay señales clave que tú misma o tú mismo puedes identificar. En mis controles postoperatorios, siempre les enseño a mis pacientes a detectar estas señales:
Es vital diferenciarlo de un hematoma (acumulación de sangre) o una infección. Si la zona está muy roja, caliente o tienes fiebre, debemos actuar de inmediato ante una posible infección. Pero si solo es el “vaivén” del líquido, estamos ante un seroma.
Cirugía por segunda vez / Cirugía secundaria
En mi experiencia como cirujana en Bogotá, el abdomen es una de las áreas donde el seroma postoperatorio se manifiesta con mayor frecuencia, especialmente tras una lipectomia o una abdominoplastia extensa. Esto ocurre porque, durante la cirugía, realizamos un despegamiento de los tejidos para tensar los músculos y retirar el exceso de piel, lo que crea un espacio amplio entre la pared abdominal y la nueva posición de la piel.
Si este “espacio muerto” no se sella correctamente mediante el uso riguroso de la faja, tablas abdominales o el sistema de drenaje, el cuerpo tiende a llenarlo con líquido inflamatorio.
Es ese abultamiento que muchas de mis pacientes describen como una “bolsa de agua” en la parte baja del abdomen o cerca de la cicatriz. Mi enfoque para tratar el seroma abdominal se basa en una evacuación precisa y una compresión controlada, asegurando que la piel se adhiera nuevamente al músculo para que recuperes la firmeza y el contorno que planeamos desde el primer día.
Soy la doctora Claudia Patricia Nieto González, cirujana plástica estética y reconstructiva, como especialista, mi prioridad es que el seroma no afecte tu resultado estético final. No podemos dejar que el líquido se quede ahí por mucho tiempo, porque puede generar una “cápsula” (seroma crónico) que luego requeriría una cirugía más compleja.
¿Cómo tratamos el seroma en el consultorio?
Valoro profundamente la calidad humana y el contacto directo con mis pacientes¿Cuál es tu consulta?, ¿Tienes alguna pregunta? Con gusto te responderé lo más pronto posible.
A veces, el seroma es la consecuencia de una cirugía previa que tuvo complicaciones y en otras ocasiones aparece por una inflamación importante secundaria. Atender un seroma postoperatorio no es solo sacar líquido; es entender por qué se formó y cómo evitar que reaparezca.
En mi consulta, recibo a muchos pacientes que buscan una segunda opinión. Mi enfoque reconstructivo me permite no solo tratar el síntoma, sino reconstruir la armonía de la zona afectada, asegurando que la cicatrización sea óptima y que tu piel luzca firme y saludable.
Mi enfoque reconstructivo me permite no solo tratar el síntoma, sino reconstruir la armonía de la zona afectada, asegurando que la cicatrización sea óptima y que tu piel luzca firme y saludable.
Capacidad de Reabsorción: El cuerpo puede llegar a reabsorber el seroma por sí solo si la cantidad de líquido inflamatorio es pequeña.Cuándo es Necesario el Drenaje: Si la producción de líquido es excesiva, se requiere intervención médica, ya sea mediante la colocación de drenes o punciones periódicas para eliminarlo.
Estoy inscrita en las siguientes medicinas prepagadas para el manejo de patologías reconstructivas / funcionales y cáncer de piel:
Si es muy pequeño, el cuerpo puede llegar a reabsorberlo. Sin embargo, si es notorio al tacto o a la vista, mi recomendación siempre es drenarlo. Esperar demasiado puede llevar a que el líquido se encapsule y la solución sea más difícil después.
Para nada. El seroma es una fase de la recuperación en algunos cuerpos. Si lo tratamos correctamente, tu resultado final será exactamente el que planeamos. El problema no es el seroma, sino dejarlo sin tratamiento.
Depende de cada organismo. Algunos pacientes necesitan una sola sesión, mientras que otros pueden requerir varias punciones durante un par de semanas hasta que el espacio se cierre por completo.
La prevención empieza en el quirófano con una técnica depurada y el uso de drenajes cuando es necesario y aun así puede aparecer, lo importante es detectarlo tempranamente para darle tratamiento. Tú también ayudas mucho usando tu faja de manera constante y asistiendo puntualmente a tus masajes de drenaje linfático.
Si el líquido cambia de olor, si se vuelve espeso y blanco (pus), o si tienes fiebre persistente. Esos son signos de alerta que requieren que nos veamos de inmediato.
Si estás leyendo esto porque sientes líquido después de tu cirugía, quiero que respires hondo. Estás en el lugar correcto. Mi prioridad no es solo que te veas bien, sino que tu proceso de recuperación sea seguro y transparente.
No dejes que una situación menor se convierta en un problema mayor por falta de atención especializada. El seroma postoperatorio es manejable y, con el cuidado adecuado, pronto será solo un recuerdo en tu camino hacia la figura que siempre has deseado.
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